¿Manifestante o caminante descerebrado?
¿Quién no ha oído jamás tras una huelga o una concentración de protesta contra un gobierno, frases como las siguientes?
- “Es momento de arrimar el hombro, no de protestar”
- “No es el momento adecuado”
- “Esta huelga no va a servir para nada”
- “La convocatoria ha sido un fracaso”
Estas y otras muchas podemos oírlas de cualquier portavoz oficial para intentar deslegitimar todo intento de protesta, sobre todo aquellas claramente exitosas, y suponen junto al maquillaje de cifras de seguimiento o consumo energético, un intento alevoso de encubrir el malestar ciudadano. Pero aún así, y estando ante hechos de gravedad, se puede entender hasta cierto punto, como parte de un juego de tira y afloja político, lleno de vaivenes de cifras de manifestantes, de declaraciones, de negar lo evidente…
Sin embargo, existen otro tipo de declaraciones oficiales que van más allá y que lejos de ningunear al manifestante, intentan arrebatarle su conciencia, su propio criterio, la libre elección de ejercer un derecho que tiene todo ciudadano. Me refiero a afirmaciones como:
- “Los manifestantes han sido manipulados por la oposición”
- “Es (elíjase al partido que quieran) quién está detrás de estas movilizaciones”
Tales afirmaciones, nos dibujan a una sociedad incapaz de tomar sus propias decisiones, fácilmente manipulable y que como borreguitos o zombies(caminantes), que tan de moda están últimamente, salen a la calle a hacer el “trabajo sucio” a determinados partidos políticos.
Esto lo hemos vivido el pasado día 24 de Marzo, tras las multitudinarias concentraciones contra las prospecciones petrolíferas en aguas canarias, y seguramente lo veremos a lo largo de la jornada de huelga general de hoy.

